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Agradecemos a las fuentes consultadas
08 julio 1971
Terremoto LOS VILOS
El 8 de Julio de 1971, a las once de la noche con cuatro minutos, un terremoto de Magnitud 7,75 en escala de Richter sacudió la zona central de Chile. El epicentro se ubicó en los 32°27' de latitud Sur y los 71°34' de longitud Oeste. El hipocentro estuvo a 40 kms de profundidad. Las ciudades más afectadas fueron Illapel, Los Vilos, Salamanca, Combarbalá y La Ligua, aunque fue percibido entre Antofagasta y Valdivia.
Por afectar a una zona tan poblada del país, las víctimas fueron numerosas. El informe oficial habló de 85 muertos, 451 heridos y 284000 damnificados.
El sector más dañado fue, una vez más, vivienda. El adobe era el material más usado para la construcción en las provincias de Valparaíso, Aconcagua y Coquimbo (hoy, IV y V regiones).
El presidente Salvador Allende, sorprendido por el sismo trabajando en La Moneda (la Casa de Gobierno), se dirigió al país por cadena radial llamando a la población a mantener la calma.
Al día siguiente Allende viajó a la zona damnificada y al percatarse de la magnitud de los daños, decretó "Zona de Catástrofe" primero y "Zona de Emergencia" después, la región afectada, nombrando como jefe de zona al general Augusto Pinochet.
Santiago, al igual que gran parte de lo que hoy son la IV y V Regiones sufrieron el corte del suministro eléctrico y se interrumpieron las comunicaciones telefónicas y telegráficas.
Al restablacerse éstas, las primeras informaciones se centraron en Illapel, donde 774 casas fueron destruidas y varios cientos más quedaron con importantes daños; hubo tres muertos y 25 heridos, hecho que se vio agravado por los daños registrados en el hospital del pueblo, el que quedó prácticamente inutilizable.
Muchas escuelas quedaron en los suelos, al igual que la mayoría de las viviendas de los poblados rurales alrededor de Illapel, el que quedó aislado de Los Vilos por vía terrestre.
En Salamanca ninguna casa se salvó de la intensidad del sismo. Incluso viviendas que habían sido construidas después del terremoto de 1965, hechas de concreto armado, fueron incapaces de resistir los IX a X grados de intensidad Mercalli allí registrados. Las diez minas que estaban en operación en esos momentos y la mayoría de los canales de regadío y represas fueron también inutilizados.
En Petorca 10 casas de madera y 4 de ladrillos fueron las únicas, de las 400 existentes, que pudieron seguir siendo habitables.
Hierro Viejo y Cabildo no tuvieron mejor suerte. La Ligua sufrió tres muertos, más de 20 heridos, 75% de las viviendas destruidas y el 40% de la industria del tejido no pudo seguir operando.
Zapallar, Catapilco, San Felipe (tres muertos) y Los Andes (un muerto) fueron también seriamente dañados.
En la provincia de Valparaíso hubo 43 muertos y 270 heridos. Viviendas, hospitales, cárceles e iglesias sufrieron daños estructurales importantes, debiendo demolerse posteriormente 5.000 casas.
En Viña del Mar, además de algunos daños en las viviendas, la refinería de petróleo de Concón dejó de funcionar durante cinco días, mientras se evaluaba el riesgo de eventuales incendios.
Entre el 40 y el 60% de las casas de Quilpué, Villa Alemana, El Monte, Pomaire, Colina, Lampa y pueblos de la región, quedaron inhabitables.
La solidaridad, habitual en Chile durante las tan frecuentes catástrofes, brotó por todos los rincones. Los pueblos más dañados fueron "hermanados" con ciudades de mayores recursos para acelerar su reconstrucción. De Puerto Montt salió el "tren de la Solidaridad" hacia el norte, recogiendo los aportes en cada estación del sur y centro del país.
La ayuda extranjera provino de todas partes del mundo, especialmente del Banco Interamericano de Desarrollo, la Unión Soviética, España, China y los países sudamericanos.
El presidente Allende instruyó a las autoridades de salud para organizar un equipo de médicos voluntarios que atendieran la población herida en las zonas amagadas.
FUENTE: Los terremotos chilenos de Patricio Manns, Editorial Quimantú, 1972.
Catástrofes en Chile 1541-1992. Rosa Urrutia y Carlos Lanza. Editorial La Noria, 1993