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Agradecemos a las fuentes consultadas
16 agosto 1906
Terremoto VALPARAISO

16 de agosto de 1906 - VALPARAISO
En el siglo XX, el 16 de agosto de 1906, siendo presidente Germán Riesco y estando ya elegido su sucesor Pedro Montt, sobrevino unos de los peores terremotos que, en número de muertos, superó a todos los anteriores. Lo curioso es que este terremoto había sido anunciado hasta con indicación de lugar y hora de ocurrencia.
En efecto, la sección de meteorología de la Dirección del Territorio Marítimo había señalado, con antelación, que el 16 de agosto había conjunción de Júpiter con la Luna que se encontraría en el máximo de declinación norte, lo que hacía que la circunsferencia del círculo peligroso pasara por Valparaíso.
Faltando un minuto para las ocho, cuando la mayor parte de la población estaba comiendo, se produjo el primer remezón, que duró alrededor de cuatro minutos; el segundo se produjo un cuarto de hora después y, aunque más corto, fue muchísimo más violento. Sobre sus efectos en Santiago el diario EL MERCURIO decía lo siguiente en su edición del día 17
"El terremoto se produjo de una manera violenta desde su iniciación y llevó al ánimo de los cuatrocientos mil pobladores de Santiago un pánico indescriptible y un terror sin precedentes en los últimos años.
Los edificios de dos o tres pisos, aun los más sólidos como el Congreso Nacional, se balanceaban como un buque en alta mar. Los sacudimientos eran tan fuertes que muchas personas creían que la tierra se iba a abrir en hondos y largos surcos".

Si en Santiago la destrucción fue grande. Valparaíso quedó en ruinas. El barrio el Almendral ardía por sus cuatro costados y el número de muertos se contaba por miles. La angustia, los horrores de la extracción de cadáveres, el hambre y el vandalismo hacían más dolorosa la situación en el puerto.
El capitán de navío Luis Gomez Carreño, que ejercía la Gobernación Marítima, tuvo que adoptar las más enérgicas medidas, fusilando sin juicio previo a quienes trataban de aprovecharse de la situación. El número de muertos subió de mil quinientos.
FUENTE: Web Univ. de Concepción - Texto: Jorge Quezada Flory

Dos mil 332 muertos, más de veinte mil heridos, daños en las propiedades, mobiliario y mercaderías por sobre los $ 326 millones de pesos, amén de caminos y vías destruídas, interrupción de servicios vitales, como agua potable, energía eléctrica, alcantarillado, cortes de líneas telefónicas y telegráficas, fue el saldo del terremoto que el 16 de agosto de 1906 asoló la zona central de Chile.

Fueron dos movimientos sísmicos. El primero, poco antes de las 8 de la noche. Minutos más tarde se registro el segundo. Se sintieron entre Tacna, por el norte, y Ancud por el sur, en una extensión de 2.620 kilómetros. De oriente a poniente fue percibido desde Buenos aires y Montevideo hasta las islas de Juan Fernández. La mayor intensidad se registró en la provincia de Valparaíso y hubo daños de menor consideración hasta Concepción. En Punta Arenas también hubo un leve movimiento.

Tembló toda la noche y, en forma más espaciada, los días siguientes. Hasta septiembre, todavía se sentían pequeños movimientos sísmicos. Las informaciones del director del Observatorio Meterológico de Santiago, Kranhass, señalaban, entre otras consideraciones, que el terremoto principió bruscamente a las 19:58:36, sin ruido previo y con una fuerte oscilación de norte a sur. La amplitud de las oscilaciones aumentó progresivamente. El epicentro del fenómeno estuvo situado entre Limache y Valparaíso (otros datos dan como hipocentro la bahía de Valparaíso). En toda esa región los movimientos fueron verticales e irradiaron en forma ondulatoria al país.

Una persistente lluvia e inumerables incendios, determinaron que la noche del sismo fuese la más larga de sus vidas, por lo menos, para la totalidad de los habitantes de Valparaíso.
RELATA una crónista........
"En esa ciudad primero se sintió un ruido subterráneo, como el de un tren lejano, que la mayoría de la población lo percibió en sus casas, ya que no habían teatros ni paseos públicos, por lo que poca gente andaba en la calle.
Inmediatamente después, siendo las 7:55 de la noche, empezó el movimiento de tierra, leve al principio, para luego crecer en vigor. Declinó algunos segundos, aumentando enseguida a una violencia tal, que las personas difícilmente se mantenían en pie.
Los edificios se sacudían, rechinando sus revestimientos de zinc, derribándose muros y techos y cayendo sobre sus propias bases o sobre las casas vecinas, levantando espesas nubes de polvo en las calles. En medio de este estrépito se apagaron las lámparas a gas y del alumbrado eléctrico.
Cuando cesaron los sacudones las calles se conviertieron en ríos de gente que huía sin rumbo, clamaba misericordia y llamaba a gritos al padre, al hijo, a la madre o pariente desaparecido. Luego surgió una nueva calamidad, empezaron a chispear algunos incendios, desvaneciendo un poco la oscuridad reinante".

CONTINUA el relato........
"A las 8 y seis minutos, sin gran ruido precursor, empezó el segundo terremoto, con más violencia y por más largos minutos que el precedente. El estrépito fue mucho mayor, los edificio caían, maderas que se partían, el clamor de la población y el pavoroso ruido del mar, cuyas olas asomaban por los cauces de la ciudad. Declinó el movimiento y luego arreció con mayor fuerza, durando en total, dos minutos. A los pocos momentos se contaban 39 incendios y dos horas más tarde, se veía desde la bahía la ciudad ceñida por un cinturón de fuego. Desde Peñablanca a 34 kms de Valparaíso, se apreciaban las columnas de chispas y llams, y desde Los Andes a 144 kms, se observó toda la noche la coloración rojiza hacia el poniente".

APUNTES
- Bomberos poco pudieron hacer, su material estaba dañado, no había agua y muchos de sus hombres murieron en el siniestro.
- Sacerdotes salieron a las calles a dar auxilio espiritual y material a los afligidos, a los heridos y moribundos.
- La gente buscó refugio en las plazas, en los buques y en los conventos, aunque la mayoría estaban en ruinas o incendiándose.
- En Valparaíso, el sector El Almendral fue el más dañado, tanto por el terremoto como por los incendios.
- El sector del puerto sufrió menos deterioros y las casas de los cerros menos aún.
- En Viña del Mar cayeron 30 chalet, la iglesia parroquial quedó inservible y numerosos incendios. Murieron 117 personas.
- En Quillota, se organizó la "olla del pobre" que repartió víveres. Muchas familias durmieron cerca de 2 meses en carretas y toneles.
- En toda la provincia de Valparaíso fallecieron más de dos mil personas, unas 20.000 heridas y daños por 26 mil millones de pesos.
FUENTE: Extractos del libro "CATASTROFES EN CHILE 1541-1992 de Rosa Urrutia de Hazbún y Carlos Lanza Lazcano, Ed. La Noria 1993, tomado de Reportajes del Siglo, TVUC-Canal 13

I - TERREMOTO DE 1906
El violento sismo que redujo el puerto a escombros, alcanzó una intensidad de 8,6º en la escala de Richter. El movimiento telúrico, que tuvo su epicentro frente a las costas de Valparaíso habría dejado dos mil muertos.
En los terremotos más intensos sufridos por Valparaíso: Activa y eficaz colaboración han prestado las Compañías y el Cuerpo entero durante estos terremotos, tanto extinguiendo los numerosos y violentos incendios que se producen, como auxiliando a sus víctimas. Así sucedió en el de 1906 cuando la ciudad quedó destruida por la serie de terremotos de la noche del 16 de agosto.
Los voluntarios acudieron a sus cuarteles para sacar el material y dirigirse a los numerosos incendios en donde, mientras combatían al fuego, también removían escombros, socorrían víctimas y servían de policías para proteger las propiedades de los damnificados.
Idénticas entereza y participación cumplieron las Compañías de Voluntarios en los fuertes terremotos, sucedidos en Valparaíso, los años 1965, 1971 y 1985 por lo que los actuales servidores de la ciudad, a través del Cuerpo de Bomberos, han reeditado los heroísmos de sus antepasados: Así, a comienzos, como a mediados y también a fines del presente siglo, la Institución de los “Caballeros del Fuego” ha entregado a la ciudad una amplia cuota de sacrificio como, además, de mártires que han dado su vida por los habitantes de este querido Puerto.
A continuación se citamos algunos documentos periodísticos de la época:
La noche del 16 de agosto fue una noche de horror que privó a Chile de su puerto principal. Este importante centro comercial de la América del Sur, recibió un golpe tan recio, ha quedado en tal forma destruido que le serán necesarios muchos años e ingentes esfuerzos económicos para poder reconstituirse y recuperar su pasada esplendidez de señora del Pacífico austral.
Iglesias, edificios públicos, palacios, monumentos, todo, todo ha caído al impulso incontenible del terremoto y contemplando la ciudad desde los cerros o desde los buques no se ven en pie más que unos cuantos edificios ruinosos y desplomados y un montón interminable de escombros desde el Puerto hasta Bellavista y el Barón.
Los vapores que se encontraban próximos al malecón sintieron golpes de abajo hacia arriba. El vapor "Turinguía" sufrió daños en las planchas de la pasarela de la sala de máquinas, las que fueron violentamente despedidas por los aires, haciendo agua el casco. Otro vapor dañado fue el "Varda" que estuvo a punto de partirse en dos. El vapor inglés "Iron" que había zarpado 30 minutos antes del terremoto sintió el impacto como si se hubiese estrellado contra una roca.
En el muelle fue volcada una grúa de cincuenta toneladas. Los daños en el Almendral fueron totales. Decenas de incendios se declararon de inmediato, especialmente en los cerros del puerto.
Frente a la catástrofe, el Capitán Luis Gómez Carreño fue el encargado de la noble tarea de salvar a esa población de las consecuencias terribles de la desmoralización. Ninguno mejor que él podía tomar el mando de las fuerzas encargadas de salvar, al amparo de la ley marcial, del pillaje y de los horrores del saqueo a los habitantes de Valparaíso. Debió sin embargo el Capitán Gómez lamentar la muerte de varios de sus hombres que entregaron esa noche sus vidas en el cumplimiento del deber los que perecieron al tratar de prestar auxilio a los heridos que se encontraban atrapados bajo los escombros.
II - ECOS DEL TERREMOTO DE 1906
Ahí esta Valparaíso recuperando nueva forma y nueva vida, levantándose de sus cenizas como el ave Fénix y anteponiéndose por la gallardía de sus edificios, por su comercio a todos los puertos de la América en la costa del Pacífico.
- Zig-Zag, 16 de septiembre de 1906 -
Valparaíso resurje pasmosamente en su actividad de entre los montones de ruinas en que lo convirtiera el cataclismo de agosto. Sus habitantes han cambiado de morada, se han acostumbrado rápidamente a las peripecias de una verdadera vida de campaña, pero en nigun momento han perdido el ánimo ni el buen humor para hacer frente a las adversidades del dia. Ha sido verdaderamente sorprendente la entereza con que todo ese pueblo ha presenciado su desgracia. En ningun momento el buen humor, el espíritu elegante de desprecio por el peligro se ha apartado de los corazones. Ha reinado allí un ambiente de estoicismo completamente análogo al de San Francisco de California.
Como en esa ciudad, el cataclismo ha precipitado los matrimonios. Sobre las ruinas, bajo las carpas, en el patio de los campamentos improvisados, los enlaces ya concertados se han celebrado rápidamente. Habia prisa por vivir, por satisfacer las grandes aspiraciones de una vida que bien podia verse cortada de un momento a otro por una nueva convulsión de la naturaleza.
Hoteles y clubs se han instalado al aire libre en locales improvisados, las oficinas públicas se han instalado en galpones y toda la actividad diaria ha vuelto a concentrarse allí con toda la enerjia de una ciudad que se funda de nuevo y que renace a todo vapor. Las reparticiones de víveres, muchas veces demasiado finos para los consumidores populares, como que provenian de grandes almacenes abiertos por la necesidad jeneral, ha dado lugar a muchas escenas pintorescas y a menudo cómicas. La vida al aire libre en las carpas no ha estado tampoco exenta de novedad y de incidencias amenas. Todo lo malo, todo lo inconveniente de la situacion, se ha ahogado en la salsa del buen humor y se ha hecho pasadero. Tal es a grandes rasgos lo que pasa en nuestro primer puerto y en nuestra ex-segunda ciudad.
- Zig-Zag, 7 de octubre de 1906 -
Aun cuando todos los diarios y revistas se han ocupado de ilustrar al público lector con sus numerosas fotografias y noticias sobre la horrible desgracia que hubimos de sufrir el triste y ya famoso dia 16 del mes de agosto, no consideramos inoficioso publicar en este número las vistas que ven nuestros lectores porque ellas demuestran, a la par que el estado ruinoso en que el fenómeno dejó a nuestro primer puerto, la gran actividad y carácter especial de sus habitantes.
Al día siguiente mismo de la cruel catástrofe se organizaron trabajos de demolición de edificios en mal estado, construccion de lijeras viviendas, establecimiento de pequeño comercio, etc., trabajos estos que se efectuaban en pleno aire libre, al extremo de que la gran metrópoli marítima sud-americana sólo parecia haber perdido sus bellos palacios, pero en ninguna caso la actividad o iniciativa de sus habitantes, que en aquellos largos dias supieron dar pruebas fehacientes de que la raza chilena es forzada por difícil que sea su situacion.
Las grandes casas comerciales atendian a sus clientes desde el dia 18 en ámplias carpas de lona sostenida por cuatro puntales, y a la aglomeracion de ellas en la parte final de la Avenida del Brasil, simulaba un verdadero campamento. En la plaza de la Victoria habia colocado un telon perpendicular dando frente al sol, y en su parte alta se veia en grandes caractéres un rótulo descomunal con la siguiente inscripcion: "Peluqueria del Terremoto". Detras del telon, una silla servia para asiento del cliente, que, junto con la lona, debia ir trasladándose de un punto a otro del "salon" para no recibir en pleno rostro los rayos solares.
Pocos dias despues este mismo negocio ocupó una cómoda casucha construida "ad-hoc". (La vista publicada en otro número de la Revista presenta a la Peluqueria del Terremoto en su segunda metamorfosis).
III - RESURRECCION DE UN PUEBLO - TERREMOTO DE 1906
- Zig-Zag, 7 de octubre de 1906 -
"Por las noticias publicadas en los diarios, es del dominio público que las honras celebradas en Valparaíso el domingo pasado resultaron de todo punto espléndidas, realzadas todavia mas con la presencia de S.E. el Presidente de la Republica y algunos miemos del primer Gabinete de su administración.
La enorme concurrencia de jente que acudió desde temprano a colocarse en buen sitio para presenciar el acto simulaba una verdadera romeria que atravesaba a Valparaiso de parte a parte, hasta llegar a Playa Ancha, seccion elejida para verificar la ceremonia.
A las 9 1/2 de la mañana comenzaron a llegar los cuerpos del ejército que debian concurrir a rendir los honores de ordenanza a S.E el Presidente. En una de las avenidas que cruzan el Parque se habia erijido un hermoso altar, cuyo arreglo estuvo a cargo del señor cura del Espíritu Santo, don Cristóbal Villalobos; sobre la parte alta se habia colocado una preciosa imájen de la Virjen del Cármen, patrona del ejército y marina de Chile, rodeada de un trofeo de armas y banderas nacionales cubiertas de crespones. Frente al altar, un severo túmulo adornado con flores y guirnaldas, formaba un bello conjunto con el artístico arreglo del altar.
En medio de éste y del túmulo se había colocado una elegante tribuna que, poco despues de llegada de S.E y tropas, ocupó el distinguido orador sagrado, Iltmo. obispo de San Cárlos de Ancud, señor don Ramon Anjel Jara. Frente al altar se habia reservado un sitio especial para S.E y Ministros. Las secciones restantes del Parque eran ocupadas por una inmensa muchedumbre. La ceremonia, que principió poco despues de las 10 de la mañana, se terminó mas o menos a las 11 3/4."
- Zig-Zag, 28 de octubre de 1906 -
"En el fondo, la bahía cuyas mansas aguas acarician suavemente las vallas poderosas de que la encadenan y la impelen a guardar tranquilo sociego. Allí se ven las obras injentes que largo tiempo han sido acariciadas como un ensueño dorado, como ilusion que se aleja, como realidad imposible.
Contemplando esta fantasía pictórica asistimos a la resurrección de un pueblo que se levanta lleno de soberano empuje, como al impulso de un soplo vivificante y misterioso; a un espectáculo que acaso podremos presenciar unos cinco años mas tarde. El artista ha sabido dar una interpretacion cabal a una aspiracion que en estos momentos es patrimonio de todos los que nos sentimos bajo la influencia de ese sentimiento indefinible que se ha dado en llamar orgullo patrio. Anonadarse ante la desgracia es degradarse ante la humanidad y dar señales de un decaimiento que estamos mui léjos de esperimentar."
FUENTE: Web CUERPO DE BOMBEROS DE VALPARAISO, 2003